A continuación, se realiza una propuesta de comentario del poema “El pulpo”, que forma parte del libro Sinfonía en rojo (1929), de Elisabeth Mulder. El tipo de comentario que se lleva a cabo es guiado y se estructura en tres bloques principales: un primer bloque de contextualización del texto y su autora; un segundo bloque, en el que se realiza un análisis interpretativo del poema, y un tercer bloque, que incide en un abordaje desde una perspectiva de género. Aunque el género es una variable de análisis que tendremos en cuenta a lo largo de todo el comentario, en el último bloque planteamos específicamente una lectura desde este enfoque, que se basa en lo desarrollado en los apartados anteriores. Por otro lado, es importante destacar que, en la parte interpretativa, aludimos tanto a los temas como a diferentes cuestiones de tipo formal, que son referidas siempre en relación con su funcionalidad expresiva y su contribución al sentido global. El comentario no se limita a una enumeración de figuras, sino que se explica el papel que desempeñan en el fragmento en conexión siempre con la significación del texto.
Por otro lado, se ha simulado que se trata de un comentario realizado en una situación con acceso a bibliografía, como un trabajo en casa para una asignatura de grado. En este tipo de situaciones, la profundidad y fundamentación en referencias secundarias puede variar, pero siempre se deben incluir citas. En un contexto sin acceso a bibliografía, las citas se pueden sustituir por paráfrasis de las ideas extraídas de las fuentes y, en lugar de un listado final de referencias, podemos hacer un apartado que incluya una explicación somera de los trabajos referidos. A lo largo del metacomentario, ofrecemos algunas recomendaciones y sugerencias sobre cómo proceder en este segundo caso.
Todo buen comentario parte de una lectura atenta y detenida del texto literario que nos permita, en primer término, una comprensión global, que luego hará posible abordar detalladamente aspectos concretos. Para ello, es necesario leer el extracto tantas veces como sea necesario, pero hay que tener en cuenta que, en ciertas situaciones como un examen, el tiempo es limitado. En cualquier caso, conviene afianzar la comprensión mediante el subrayado, anotaciones al margen, etc. Una vez que tenemos claro el sentido global del texto, su estructura, autoría, etc., una buena práctica pasa por realizar un esquema de puntos de aquellos aspectos generales que vamos a abordar en nuestro comentario. Aunque este tipo de esquemas y anotaciones no se visualicen en la versión final del comentario, resultan útiles para prepararlo. También, en esta fase previa a la redacción, debemos refrescar nuestros conocimientos y determinar qué aspectos teóricos y metodológicos sobre literatura y género resultan pertinentes para llevar a cabo el análisis y la interpretación del texto concreto a que nos enfrentamos.
A la hora de redactar el comentario, es fundamental cuidar la expresión escrita y el estilo. No debe, en este sentido, plantearse como una enumeración de rasgos de diverso tipo, sino que es interesante relacionar las diferentes ideas y párrafos y atender siempre, en última instancia, a la contribución de los elementos a la significación global. Finalmente, es importante recordar que, en nuestro comentario, no es necesario aludir a todos los aspectos formales que identificamos, sino solamente a aquellos que resultan más relevantes en relación con el sentido del texto y el enfoque de género desde el que lo interpretamos.
Comente el siguiente poema respondiendo a las cuestiones que se plantean a continuación: (i) contextualización del texto y de su autora en el momento histórico-literario en el que se inscribe; (ii) sentido, atendiendo a la forma, el contenido y su contexto, y (iii) valoración desde una perspectiva de género.
“El pulpo” (Elisabeth Mulder, Sinfonía de rojo, 1929)
Una noche soñé que un pulpo me quería.
¡Oh la indecible angustia de aquella aberración!
Nunca he sufrido tanto; cuando amaneció el día
dijérase que había perdido la razón.
¿Alguien ha visto a un pulpo acercársele quedo,
asqueroso y lascivo, monstruoso y feroz?
Por vez primera supe qué es ser presa del miedo,
qué es hundirse en la sima de una demencia atroz.
Él caminaba siempre, y yo huía, yo huía;
sus tentáculos eran como una maldición
caída del infierno sobre la carne mía
que crispaba el espanto de la alucinación.
¡Qué terror! Se me helaban los gritos en la boca.
¡Qué terror! No acertaba ni auxilio a demandar.
Y él avanzaba siempre, y yo, como una loca,
ni siquiera sabía hacia dónde escapar.
Un tentáculo horrible sobre mí iba a caer
como una helada mano blancuzca y amarilla,
cuando al fin dando un grito que sacudió mi ser
desperté sollozando de aquella pesadilla
que me hizo conocer el infierno del pánico,
el dolor de lo innoble, el terror de lo infecto
encarnado en lo inmundo de aquel pulpo satánico,
tenebroso y maldito, misterioso y abyecto.
Si en mis ojos a veces un terror pavoroso
refleja la impotencia de un grito silencioso,
si parece que miro una horrenda visión,
si a veces en mis labios hay un temblor de agonía,
es desde que soñé que un pulpo me quería.
¿Cómo olvidar la angustia de aquella aberración?
Fuente: Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27 (ed. Pepa Merlo). Sevilla: Fundación José Manuel Lara, pp. 186-187.
(i) Contextualización del texto […] *em1
*em2 El texto que se propone para comentario es el poema “El pulpo”, incluido en Sinfonía en rojo (1929), tercer poemario de la escritora barcelonesa Elisabeth Mulder (1904-1987), autora que inició su trayectoria literaria en el primer tercio del siglo XX, que constituye un momento de importantes transformaciones en España.
En el periodo de preguerra, especialmente en las décadas veinte y treinta, se producen algunos cambios muy significativos en la situación social de las mujeres, tal y como diversas investigadoras (Capel Martínez, 1986; Fagoaga, 1985; Folguera, 1988; Nash, 1983) han analizado *em3: se da un acceso progresivo a los niveles educativos superiores y a las profesiones liberales, al tiempo que se reconoce el derecho al sufragio activo en el año 1931. Estos hechos tienen una incidencia en la configuración de los roles de género y en el surgimiento de un nuevo modelo identitario: aunque con una presencia todavía limitada, la “mujer moderna”, profesional y activa en la esfera pública, va sustituyendo progresivamente al tradicional “ángel del hogar”. *em4 También la vida privada de las mujeres se ve afectada por todas estas transformaciones, de manera que paulatinamente va cambiando la manera como se enfrentan al amor y a las relaciones de pareja y amistad, a la maternidad, etc. (Luengo López, 2008). *em5
Este contexto de progresivo acceso de las mujeres a la esfera pública favoreció también la labor autorial femenina, de manera que numerosas escritoras llevaron a cabo un proceso de inserción en el panorama literario, publicaron sus libros, estrenaron obras de teatro, participaron en tertulias y círculos culturales, etc. Aunque invisibilizada durante mucho tiempo, la producción de todas ellas ha empezado a ser estudiada y reivindicada por diversos/as investigadores/as en las últimas décadas (Ena Bordonada, 1900; Miró, 1999; Nieva de la Paz, 1993; Quance, 1998; Plaza-Agudo, 2011; Romero López, 2016, entre otros) *em6, de manera que, en la actualidad, conocemos un número muy significativo de autoras que desarrollaron su carrera en este momento y que amplían la nómina de uno de los periodos más ricos en la historia de la literatura española, la denominada Edad de Plata. Aunque resulta imposible mencionarlas en un comentario de estas características, sirvan de muestra los nombres de algunas escritoras que, como Mulder, publicaron libros de poesía en el primer tercio del siglo XX: Rosa Chacel, Ernestina de Champourcin, Carmen Conde, Josefina de la Torre, Margarita Ferreras, Ana María Martínez Sagi, Concha Méndez, Josefina Romo Arregui, Lucía Sánchez Saornil, María Cegarra Salcedo o Pilar de Valderrama, entre otras muchas. A su conocimiento y difusión han contribuido diversas antologías, como las de Miró (1999), Jiménez Faro (1996) o Merlo (2010 y 2022), y trabajos panorámicos, como los de Pérez (1996), Wilcox (1997), Quance (1998), Plaza-Agudo (2011 y 2015), o, más recientemente, los coordinados por Establier Pérez (2023, 2025 [este último en colaboración con Isabel Navas Ocaña]). *em7
*em8 Nacida en el seno de una familia burguesa, de ascendencia internacional, Elisabeth Mulder es una de las autoras más destacadas del periodo de preguerra. Tuvo una esmerada educación, insólita para una mujer de su época, y conocía diversas lenguas, lo que le permitió traducir a autores como Shelley, Keats o los simbolistas franceses. Fue, asimismo, una persona cosmopolita que viajó y residió en diversos lugares del mundo. Inició su carrera literaria como poeta con la publicación de cinco poemarios de ascendencia modernista: Embrujamiento (1927), La canción cristalina (1928), Sinfonía en rojo (1929), La hora emocionada (1931) y Paisajes y meditaciones (1933). Con posterioridad a la guerra civil, será conocida sobre todo como novelista, de modo que a la novela Una sombra entre los dos, publicada ya en 1934 y editada recientemente en Renacimiento, se suman títulos como El hombre que acabó en las islas (1944) o Alba Grey (1947), reeditada por la editorial Amarillo. Colaboró asimismo en diversas revistas publicando artículos de crítica literaria. *em9
*em10 En la poesía que Elisabeth Mulder cultiva antes de la guerra civil, es claramente perceptible la estética modernista, entendida esta en el sentido que popularizaron en el cambio de siglo autores como Rubén Darío; precisamente, este poema constituye una buena muestra de ello. Esta estética se percibe tanto desde un punto de vista formal (en aspectos tales como el lenguaje o la métrica, donde sobresale el uso de versos alejandrinos o serventesios) como en el tratamiento de ciertos temas. Sobre esta última cuestión, resulta especialmente significativa la representación que se hace de los sujetos femeninos conforme a diversos arquetipos recurrentes en el modernismo finisecular, como son la criatura angelical, las figuras exóticas o la femme fatale, que por parte de las creadoras es frecuentemente “reivindicada como un modelo de autonomía e independencia” (Plaza-Agudo, 2015: 106). *em11 Al igual que sucede en una escritora coetánea como Lucía Sánchez Saornil, la mímesis de la estética de referencia llega hasta el punto de que, en algunos de los textos, se asume una voz poética masculina. Con el paso del tiempo, especialmente a partir de Sinfonía en rojo, el estilo de Mulder se va haciendo, sin embargo, cada vez más personal y se observa el cuestionamiento de algunas convenciones del modernismo, fundamentalmente en lo relacionado con las imágenes femeninas.
(ii) Sentido, atendiendo […]
*em12 El poema “El pulpo” supone una buena muestra del tono y la temática del libro en el que se integra, Sinfonía en rojo. Al igual que en los otros cuatro poemarios que Mulder publicó antes de la guerra civil, es perceptible, sobre todo desde un punto de vista formal, la influencia de la estética modernista, especialmente en lo relativo a la métrica. Los treinta versos que conforman el poema son, así, alejandrinos de catorce sílabas y se agrupan en seis serventesios (que, con rima consonante, presentan el siguiente esquema: ABAB) y un sexteto en alejandrinos, en el que, al igual que en los sextetos del famoso poema “Sonatina”, de Rubén Darío, son agudos los versos tercero y sexto y riman entre sí. *em13 La influencia del modernismo es un aspecto que la poesía de Elisabeth Mulder comparte con la de otras escritoras coetáneas, que, aunque con frecuencia evolucionan hacia otros estilos, tienen esta estética como referente en sus primeros poemas/poemarios. Tal es el caso de Lucía Sánchez Saornil, Concha Espina o Ana María Martínez Sagi, por mencionar solo algunos nombres (Plaza-Agudo, 2011).
Sin embargo, más allá de este influjo modernista, perceptible además de en la métrica en cierto estilo retórico y grandilocuente (en el que destaca el empleo de preguntas retóricas y exclamaciones, así como de expresiones cultas, como “indecible”, v. 2, o “quedo”, v. 5), muchos de los elementos caracterizadores de la estética son cuestionados. Desde este punto de vista, resulta significativa la presencia en el texto de un yo poético femenino que se erige en centro del discurso para relatar una pesadilla de un marcado carácter alegórico: el pulpo que la protagoniza parece remitir a un sujeto humano que perpetra sobre el yo lírico un ataque físico no exento de connotaciones sexuales.
Estructuralmente, el poema se puede dividir en tres partes: el primer serventesio actúa a modo de marco, de forma que, en él, el yo lírico anuncia en términos hiperbólicos el impacto que le ha causado una pesadilla que ha tenido durante la noche y que la ha conducido a un estado de enajenación; en los otros cinco serventesios, este sujeto poético, que ya se identifica como femenino (“loca”, v. 15), va relatando los detalles del ataque del pulpo en un estilo claramente connotado (con una abundancia de adjetivos de tipo valorativo: “asqueroso”, v. 6; “atroz”, v. 8; “horrible”, v. 17) con el fin de ofrecer una imagen muy clara de las sensaciones y emociones que experimentó; el sexteto final cierra el poema haciendo referencia al efecto duradero y a largo plazo que la terrible pesadilla experimentada tiene en el sujeto en su presente: “¿Cómo olvidar la angustia de aquella aberración?” (v. 30). *em14
*em15 Estamos, por lo demás, ante un poema muy visual, aspecto al que contribuye, en gran medida, el léxico, en el que predominan adjetivos y sustantivos, que, de una enorme plasticidad, van conformando una representación muy vívida del estado de angustia en que se halla el sujeto poético. Como ejemplos, se pueden citar las construcciones conformadas por sustantivo + adjetivo que aparecen en los versos 25, “terror pavoroso”, y 26, “grito silencioso”, y que constituyen un pleonasmo y un oxímoron, respectivamente. Semánticamente, el texto se va desarrollando en torno a dos ejes, el miedo y la enajenación, que son presentados como dos sensaciones interrelacionadas que el yo experimenta como consecuencia de una pesadilla que tiene para ella una dimensión muy real. Son, en este sentido, numerosos los términos y expresiones que nos remiten a estos estados: al miedo hacen referencia expresiones como “¡Qué terror!” (vv. 13, 14), “pánico” (v. 21), “terror” (v. 22), “terror pavoroso” (v. 25); a la locura aluden “había perdido la razón” (v. 4), “demencia atroz” (v. 8), “alucinación” (v. 12), “horrenda visión” (v. 27). El estado de angustia en que se encuentra el sujeto poético a raíz de la experiencia vivida es presentado, también de una forma muy plástica, a través de la enumeración de varias estructuras paralelísticas en los versos 21 y 22: “el infierno del pánico, / el dolor de lo innoble, el terror de lo infecto”.
A esta acumulación de términos para definir las dos sensaciones dominantes que embargan al sujeto poético femenino, hay que añadir la reiteración de expresiones, también de un cariz negativo, que se emplean para presentar al pulpo y el proceso de acercamiento/ataque que perpetra sobre el yo lírico: en el verso 6, en sendas construcciones bimembres y paralelísticas, es descrito como un ser “asqueroso y lascivo, monstruoso y feroz”; más adelante, en el verso 24, en una nueva repetición de estructuras, se le define como “tenebroso y maldito, misterioso y abyecto”. Los adjetivos “tenebroso” y “misterioso” remiten a la naturaleza ignota del pulpo y están en consonancia con su caracterización en el verso 23 como “satánico”, referencia de un indudable influjo modernista (Litvak, 1979: 112), y con la alusión a su posible origen infernal en los versos 10 y 11, “una maldición / caída del infierno”. *em16 Nótese, asimismo, cómo el tentáculo del pulpo es también descrito en términos degradantes a través de la comparación con “una helada mano blancuzca y amarilla” (v. 18), que nos remite a la idea de la muerte. No se puede, por lo demás, obviar su connotación fálica (“sus tentáculos eran como una maldición / caída del infierno sobre la carne mía”, vv. 10-11), lo que apunta, como se ha anticipado, a una agresión sexual. *em17
En las estrofas centrales del poema (tres, cuatro y cinco) parece percibirse cierto influjo del cine, que está también muy presente en otros/as poetas coetáneos/as de la autora, como se ha analizado desde diversos trabajos críticos (Gubern, 1999; Morris, 1993). La presencia de imágenes cinematográficas, de ascendencia vanguardista, sitúan, así, la obra poética de Mulder de lleno en el marco de la modernidad que caracteriza al periodo. *em18 Como si de una película muda se tratase, el acercamiento del pulpo al sujeto femenino es presentado a través de imágenes que se van yuxtaponiendo y que, de un modo muy visual, nos permiten imaginar nítidamente el modo como se desarrolla el ataque: el pulpo es dibujado como una criatura que avanza y trata de alcanzar al yo, que emprende una huida en retroceso, que culmina justo cuando el animal está a punto de poner un tentáculo sobre ella y despierta. En esta situación, se subraya la indefensión del sujeto femenino, que no solo no encuentra modo de escapar, sino que queda, a la vez, paralizada por una sensación de terror que le impide pedir ayuda: “¡Qué terror! Se me helaban los gritos en la boca. / ¡Qué terror! No acertaba ni auxilio a demandar” (vv. 13-14). Obsérvese cómo la repetición y el hipérbaton (en el segundo verso) contribuyen a enfatizar esta sensación de miedo extremo paralizante.
(iii) Valoración desde […] *em19
El poema “El pulpo” constituye un ejemplo muy representativo de la transgresión que las poetas españolas del primer tercio del siglo XX operan sobre la tradición tanto desde un punto de vista formal como temático. En primer término, tal y como hemos subrayado en el apartado anterior, aunque estamos ante un texto de clara ascendencia modernista, en él se observa un distanciamiento de algunos de los presupuestos considerados caracterizadores de esta estética, fijados a partir del estudio de obras de autoría masculina. Así, frente a la habitual asociación de las mujeres con el rol de musas o destinatarias de las creaciones poéticas, en este texto un yo poético femenino se erige en sujeto de la enunciación para relatar una terrible experiencia, en la que el foco se pone en las sensaciones y en la caracterización de la criatura agresora. Se omite, así, cualquier descripción física del yo, de modo que se da un alejamiento de dos de los estereotipos con una mayor presencia en la poesía modernista de autoría masculina, la femme fatale y la mujer angelical. *em20
Temáticamente, al igual que harán otras poetas coetáneas, lejos de una visión romántica e idealizadora del amor, Elisabeth Mulder propone una crítica a las desigualdades de género subyacentes en los vínculos amorosos. Bajo la apariencia de una pesadilla, que es relatada en unos términos enormemente plásticos y visuales, visibiliza una situación de acoso y agresión sexual, en la que el sujeto perpetrador, aunque identificado como un pulpo, remite a una criatura humana. La animalización del agresor constituye, así, un recurso que busca visibilizar la violencia inherente a su comportamiento, pues, aunque parece quererla (“una noche soñé que un pulpo me quería”, v. 1), no tiene en cuenta la voluntad del yo femenino y su no consentimiento. Se aproxima, por lo demás, a la figura del monstruo, que, si bien desde los estudios de género ha recibido diversas interpretaciones, ha sido frecuentemente asociado, en la literatura y el cine, a lo sexual y erigido en representación de la violencia y opresión ejercidas sobre las mujeres (Moraña, 2017: 225-226).
El poema pone, asimismo, el foco en las consecuencias que la agresión tiene en el sujeto femenino, que no solo experimenta una sensación de miedo y angustia paralizantes (se utilizan expresiones como “temblor de agonía”, v. 28), sino también un estado de enajenación. *em21 Como décadas más tarde pondrán de manifiesto Sandra Gilbert y Susan Gubar en su libro clásico, The Madwoman in the Attic [en español: La loca del desván] (1979), en este texto Elisabeth Mulder visibiliza cómo la locura femenina es con frecuencia resultado de las limitaciones que, en el seno de una sociedad patriarcal y androcéntrica, se ponen para que las mujeres desarrollen su vida en libertad. Denuncia, además, la situación de indefensión que se encuentran no ya en el espacio público, sino en la esfera privada, en el plano de sus vínculos amorosos y afectivos.
*em22 Para terminar, cabe destacar la actualidad que este poema sigue teniendo casi un siglo después de haber sido escrito. Pone, así, el foco en el consentimiento, una de las cuestiones que han generado un intenso debate en los últimos años, al tiempo que visibiliza el impacto que las agresiones físicas y sexuales tienen en la vida de las mujeres. Leído desde la distancia temporal y analizado desde un enfoque de género, que atiende a las imágenes femeninas y masculinas representadas (Vilches-de Frutos y Nieva-de la Paz, 2012: 22), nos permite valorar lo avanzado en el camino hacia una igualdad real y efectiva pero también vislumbrar ciertas permanencias y la vigencia de determinados debates.
*em23
Capel Martínez, Rosa María (1986). El trabajo y la educación de la mujer en España (1900-1930). Madrid: Ministerio de Cultura / Instituto de la Mujer.
Ena Bordonada, Ángela (1990). Novelas breves de escritoras españolas. Madrid: Castalia / Instituto de la Mujer.
Establier Pérez, Helena, ed. (2023). El corazón en llamas. Cuerpo y sexualidad en la poesía española escrita por mujeres (1900-1968). Madrid / Frankfurt am Main: Iberoamericana / Vervuert.
Establier Pérez, Helena y Navas Ocaña, Isabel, eds. (2025). [Sección monográfica II] “Del cuerpo al corpus en las poetas españolas de la Edad de Plata”. Signa. Revista de la Asociación Española de Semiótica 34, 133-265. https://doi.org/10.5944/signa.vol34.2025 *em24
Fagoaga, Concha (1985). La voz y el voto de las mujeres: 1877-1931. Barcelona: Icaria.
Folguera, Pilar, coord. (1988). El feminismo en España: dos siglos de historia. Madrid: Editorial Pablo Iglesias.
Gilbert, Sandra M. y Gubar, Susan (1998). La loca del desván. La escritora y la imaginación literaria del siglo XIX. Madrid: Cátedra.
Gubern, Román (1999). Proyector de Luna. La Generación del 27 y el cine. Barcelona: Anagrama.
Jiménez Faro, Luzmaría, ed. (1996). Poetisas Españolas. Tomo II: De 1901 a 1939. Antología general. Madrid: Torremozas.
Litvak, Lily (1979). Erotismo fin de siglo. Barcelona: Antoni Bosch, editor. Disponible en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: https://www.cervantesvirtual.com/obra/erotismo-fin-de-siglo/. *em25
Luengo López, Jordi (2009). Gozos y ocios de la mujer moderna. Transgresiones estéticas en la vida urbana del primer tercio del siglo XX. Málaga: Universidad de Málaga.
Merlo, Pepa, ed. (2010). Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27. Sevilla: Fundación José Manuel Lara.
Merlo, Pepa, ed. (2022). Con un traje de luna. Diálogo de voces femeninas de la primera mitad del siglo XX. Sevilla: Fundación José Manuel Lara.
Moraña, Mabel (2017). El monstruo como máquina de guerra. Madrid / Frankfurt am Main: Iberoamericana / Vervuert.
Miró, Emilio, ed. (1999). Antología de poetisas del 27. Madrid: Castalia.
Morris, Brian C. (1993). La acogedora oscuridad. El cine y los escritores españoles (1920-1936). Córdoba: Filmoteca de Andalucía.
Nash, Mary (1983). Mujer, familia y trabajo en España (1875-1936). Barcelona: Anthropos.
Nieva de la Paz, Pilar (1993). Autoras dramáticas españolas entre 1918 y 1936 (Texto y representación). Madrid: CSIC.
Pérez, Janet (1996). Modern and Contemporary Spanish Women Poets. New York: Twayne.
Plaza-Agudo, Inmaculada (2011). Imágenes femeninas en la poesía de las escritoras españolas de preguerra (1900-1936). Tesis doctoral: Universidad de Salamanca. Repositorio documental GREDOS: http://hdl.handle.net/10366/83310 *em26
Plaza-Agudo, Inmaculada (2015). Modelos de identidad en la encrucijada. Imágenes femeninas en la poesía de las escritoras españolas (1900-1936). Málaga: Universidad de Málaga.
Quance, Roberta Ann (1998). “Hago versos, señores…”. Breve historia feminista de la literatura española (en lengua castellana). V. La literatura escrita por mujer: desde el siglo XIX hasta la actualidad, Iris M. Zavala (coord.), 185-210. Barcelona: Anthropos. *em27
Romero López, Dolores, ed. (2016). Retratos de traductoras en la Edad de Plata. Madrid: Escolar y Mayo.
Vilches-de Frutos, Francisca y Nieva-de la Paz, Pilar (2012). “Representaciones de género en la industria cultural. Textos, imágenes, públicos y valor económico”. En Imágenes femeninas en la Literatura española y las Artes Escénicas (siglos XX-XXI), Francisca Vilches-de Frutos y Pilar Nieva-de la Paz (coords. y eds.), 5-34. Philadelphia: Society of Spanish and Spanish-American Studies.
Wilcox, John C. (1997). Women Poets of Spain, 1860-1990: Toward a Gynocentric Vision. Urbana and Chicago: Illinois University Press.