Una norma que deberíamos seguir en los trabajos académicos es el no dar cosas por sabidas. Si se plantea un tropo o una noción relevante para nuestra argumentación, deberíamos explicar en qué consiste para que la persona que lo evalúe confirme que efectivamente se maneja la terminología adecuadamente y para que las personas no expertas que lean el comentario (potencialmente) sean capaces de seguir la lógica del mismo.