Aunque no se divide el comentario en apartados, es preciso elegir los aspectos que se van a estudiar y ordenarlos de manera clara. Para ello, y también como estrategia para romper la página en blanco, resulta eficaz comenzar con una breve presentación del autor/a del texto analizado. En este caso, se opta por exponer los géneros literarios y el debate clave sobre el menosprecio de su obra en su época y su recuperación en la actualidad. Sin embargo, no es preciso ampliar este debate, porque ello podría incurrir en el error habitual de convertir el texto en un pretexto para la teoría.