Ampliamos esta clasificación por tendencias (no por etapas, apunte importante):
a) Comenzó creando teatro de estética simbolista, una tendencia que, contraria al Naturalismo, en España no se adoptó tanto como el Modernismo (movimiento que en España eclipsó al Simbolismo francés): pero Valle-Inclán sí lo desarrolló en las Sonatas y en Tragedia de ensueño -que tomó como referente a Maeterlinck, al despersonalizar a los personajes, reducidos a moldes genéricos-, poema dramático en prosa esteticista y decadentista.
b) La compatibilizó con el que ha sido calificado como “ciclo de la farsa”, construido con elementos del teatro de marionetas, del entremés y del teatro de máscaras italiano, maestría de fusión de tendencias que mostró en La Marquesa Rosalinda, que recuperó la Commedia dell’Arte retomada por los modernistas italianos.
c) En el llamado ciclo mítico, el espacio galaico no era retratado en su pintoresquismo a la manera del drama rural, sino en sus elementos mágicos y telúricos. En él se encuadran la trilogía de las Comedias bárbaras y Divinas palabras, considerada la transición al esperpento que inauguró Luces de bohemia. d) En los esperpentos, género nuevo creado por Valle-Inclán, el ámbito pasó a ser urbano: lo es en Luces de bohemia, la trilogía Martes de Carnaval y los “autos para siluetas” y “melodramas para marionetas” del Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte.