Conviene terminar con un párrafo de conclusión, por
dos razones: (i) por cohesión textual (igual que suele
haber un párrafo introductorio para romper la
página en blanco, debe haber un párrafo final para
cerrarla) y (ii) para resumir lo analizado. En este
párrafo se resumen breve, pero eficazmente, las
razones que responden a lo que se pide en la
pregunta; así, no queda lugar a dudas de que se ha
respondido a la pregunta y se ayuda al lector del
comentario a comprender el análisis desarrollado.