Un comentario puede enfocarse de distintas maneras; aquí, se adopta una perspectiva interpretativa. En un comentario de este tipo, no se analizan los aspectos por sí mismos, sino para entender mejor lo que el texto quiere decir: no se habla del contexto histórico sin más, ni se hace una mera relación de figuras literarias, sino que se deben destacar los aspectos históricos directamente relacionados con el texto, que sirven para explicarlo, y se analiza cómo ciertas figuras literarias contribuyen a enfatizar los temas e ideas expresados en el texto.
Un comentario puede ser abierto (cada cual comenta los aspectos que crea pertinentes) o focalizado en algunos aspectos a partir de una o varias preguntas. Para hacer un comentario de texto, se pude seguir una aproximación por apartados (contexto, temas, estilo, etc.) o ensayística (entrelazando los diferentes aspectos sin distinción en apartados). Aquí, el comentario es abierto y tiene formato ensayístico.
Un comentario debe hacerse con apoyo de materiales bibliográficos: primarios (una edición rigurosa del texto que se comenta) y secundarios (estudios sobre ese texto que sirven de apoyo al análisis). Cuando se tiene acceso a la bibliografía, es obligatorio referirse a ella, incluyendo los datos bibliográficos (autor, título, editorial, fecha de publicación, páginas, etc.), y es necesario incluir citas textuales, entre comillas y con la página exacta de donde esté tomada cada cita. No hacer esto se considera plagio, lo que es inaceptable para el estudio filológico y es, además, un delito.
Un comentario debe adaptarse a las necesidades del texto analizado, a la situación en que se realice, a lo que se pide (en el caso de los comentarios focalizados) y a cualesquiera otras circunstancias. Un mismo texto literario se puede analizar con enorme detalle, requiriendo mucho espacio, o puede hacerse con menos detalle en menos espacio; esto es lo normal en ciertas situaciones, como un examen, con tiempo limitado. Aquí, se ha hecho un comentario no muy extenso: podría hacerse con más profundidad, si se abordaran más temas y figuras literarias, si temas y figuras se analizaran entrando en más profundidad en los marcos teóricos y contexto histórico, y si se completara el análisis mediante el estudio de la métrica. Sin embargo, al interpretar un texto, no siempre es necesario tratar la métrica de un poema, así que aquí se ha prescindido de ello, y se ha preferido evitar el debate metodológico de si un cantante puede ser considerado poeta, porque se excederían los límites de lo que se persigue aquí: hacer una interpretación fundamentada del texto literario.
Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,
en vez de fingir
o estrellarme una copa de celos,
le dio por reír.
De pronto me vi,
como un perro de nadie,
ladrando a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.
Tenían razón
mis amantes
en eso de que, antes,
el malo era yo,
con una excepción:
esta vez,
yo quería quererla querer
y ella no.
Así que se fue,
me dejó el corazón
en los huesos
y yo de rodillas.
Desde el taxi
y haciendo un exceso,
Me tiró dos besos…
uno por mejilla.
Y regresé
a la maldición
del cajón sin su ropa,
a la perdición
de los bares de copas,
a las cenicientas
de saldo y esquina
y por esas ventas
del fino la ina,
pagando las cuentas
de gente sin alma
que pierde la calma
con la cocaína,
Volviéndome loco,
derrochando
la bolsa y la vida
la fui, poco a poco,
dando por perdida.
Y eso que yo,
para no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería
ni ser el fantoche
que va en romería
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que tardé en aprender
a olvidarla diecinueve días
y quinientas noches.
Dijo “hola y adiós”,
y el portazo sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que así
se vengaba a través del olvido
cupido de mí.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa.
Siempre tuvo la frente muy alta,
la lengua muy larga
y la falda muy corta.
Me abandonó
como se abandonan
los zapatos viejos,
destrozó el cristal
de mis gafas de lejos,
sacó del espejo
su vivo retrato
y fui tan torero
por los callejones
del juego y el vino,
que ayer el portero
me echó del casino
de Torrelodones.
Qué pena tan grande,
negaría el Santo Sacramento
en el mismo momento
que ella me lo mande.
Estribillo
Joaquín Sabina, “19 días y 500 noches” (19 días y 500 noches, 1999). Letra tomada de Joaquín Sabina, Con buena letra (Madrid: Temas de Hoy, 2002), pp. 186-187.
Este metacomentario es resultado de +PoeMAS, “MÁS POEsía para MÁS gente. La poesía en la música popular contemporánea”, proyecto de investigación con financiación del Ministerio de Innovación, Ciencia e Innovación (PID2021-125022NB-I00), coordinado en la UNED por Clara I. Martínez Cantón y Guillermo Laín Corona, entre septiembre de 2022 y agosto de 2025.


*js1 “19 días y 500 noches” *js2 es el tema principal del álbum homónimo de Joaquín Sabina. Lanzado en 1999, ese año puede considerarse, “en lo musical, el año Sabina. Su magnífico 19 días y 500 noches le aupó a los primeros puestos de listas de ventas nada más salir al mercado, y su increíble capacidad para cambiar registros […] lo consagró como un autor heterodoxo” (Menéndez Flores, 2018: 254-255). *js3 Además del éxito en su carrera como cantante y, en concreto, este disco, Sabina ha sido aplaudido como poeta, por la calidad y naturaleza de sus canciones (Laín Corona, 2018) y porque es autor de poemas en libro, como los sonetos de Ciento volando de catorce (Neira, 2018), y en revistas, como los versos satíricos publicados en Interviú entre 2005 y 2009 —que luego fueron recopilados en el libro Esta boca es mía en tres ediciones de 2005, 2007 y 2010—. Hay que tener en cuenta, asimismo, que Sabina comenzó su carrera a finales de los 70 y principios de los 80, adhiriéndose al concepto de cantautor, género que puede considerarse parte del sistema literario de lengua española (García Rodríguez, 2017) y que se refiere a cantantes que son escritores de las letras de sus canciones con ánimo de darles una dimensión poética, o bien componen canciones a partir de textos poéticos, como Paco Ibáñez y Joan Manuel Serrat, con un marcado tono político en sus orígenes (Torres Blanco, 2005). *js4
El tema principal de “19 días y 500 noches” es el amor, como es frecuente en las canciones de Sabina y, en general, en la música popular contemporánea; véase, por ejemplo, la relación de tópicos literarios estudiada por Zamora Pérez (2000) en torno a la canción amorosa pop, rock y de cantautor. En particular, Sabina habla de la fugacidad de la relación de amor: “Lo nuestro duró / lo que duran dos peces de hielo / en un güisqui on the rocks”, o sea, el tiempo que tarda el hielo en derretirse en un whisky solo. *js5 Metafóricamente, se habla de peces porque en la tradición literaria y musical los peces son usados como representación de los amantes: recuérdese cómo Juan Luis Guerra en su canción “Burbujas de amor” (Bachata rosa, 1990) se describe a sí mismo enamorado y, por eso, “Quisiera ser un pez / para tocar mi nariz en tu pecera”. En “19 días y 500 noches”, los peces son dos porque es el número de personas de una pareja y a la vez el número de cubitos que suele usarse en un whisky con hielo. *js6 / *js7 Por cierto, Sabina en la edición escrita de la letra transcribe este licor con la grafía castellanizada (güisqui), pero se refiere a la manera de servirlo en inglés (on the rocks), seguramente con una intención humorística o de crítica jocosa de la norma lingüística. Y es que Sabina tiene una marcada tendencia al humor, de modo que en sus discos siempre hay algunas canciones de intención satírica y/o cómica, como lo son, en este mismo disco, “Pero qué hermosas eran” (parodia de los divorcios) y “Como te digo una co, te digo la o” (parodia de temas políticos a través de caricaturas de tipos populares).
Junto a la fugacidad del amor, se exponen los problemas que surgen al terminar una relación, haciendo referencia a realidades cotidianas de cualquier persona y en un lenguaje propio de esas realidades cotidianas. *js8 Así, Sabina habla del tipo de reacciones de enfado que se suelen producir en la vida de muchas parejas tras una pelea, cuando ella se va dando un “portazo” y diciendo “hola y adiós”. Ahora bien, Sabina organiza esta ruptura de amor en torno a tópicos y recursos literarios.
Para empezar, la relación se plantea desde la óptica del amor cortés y el petrarquismo. *js9 Como compendia Ana Rodado Ruiz (2000) en su libro “Tristura conmigo va”: fundamentos del amor cortés, la dama se presenta como un ser superior, una especie de diosa, altiva y desdeñosa con el hombre, que queda desolado por su desdén. No por casualidad, en la canción de Sabina ella se llama María —en referencia a varios personajes de la Biblia, incluida la madre de Jesucristo—, tiene “la frente muy alta” —indicio de altivez— y “la lengua muy larga” —ataca verbalmente al hombre—. Este queda, por ello, ninguneado, “como un perro de nadie ladrando” y “de rodillas”, al igual que en la relación de vasallaje usada por el amor cortés: la dama como señora y el hombre como esclavo, en este caso, perro, en un verso que, por lo demás, recuerda a la reformulación de este tópico que hizo Lorca en sus sonetos; por ejemplo, en “Soneto de la dulce queja”, Lorca se define como “el perro de tu señorío” (García Lorca, 2008: 405). Téngase en cuenta que Sabina estudió Filología Románica en la Universidad de Granada y es un gran lector (Nappo, 2021: 25-64), así que es plausible que tuviera en mente el amor cortés y a Lorca en estos versos de su canción. *js10 Nótese cómo el hombre se queda en la canción “a las puertas del cielo”, enfatizando la naturaleza cuasi divina de la amada desdeñosa.
Por otra parte, el hombre es retratado por Sabina dentro del tópico del poeta maldito, que desarrolló Paul Verlaine en Los poetas malditos (1884-1888) a partir del poema “Bendición” de Charles Baudelaire, en Las flores del mal (1857), dentro del marco de la literatura decadentista. Como el dandy decimonónico, Sabina es mujeriego, porque ha tenido muchas “amantes”, y estas reconocen que “antes el malo era yo”, sugiriendo falta de fidelidad y otras actitudes decadentes, a las que vuelve él, una vez que la actual amante le abandona: drogas —“la cocaína”—, alcohol —whisky, “bares de copas” y “fino la ina”, en referencia a la marca del vino de Jerez—, mal gestor del dinero y del tiempo —“derrochando la bolsa y la vida”— y cliente de prostitutas. A estas, por cierto, Sabina les pone el apelativo figurado de “cenicientas / de saldo y esquina”, porque cobran poco dinero por el sexo —precios de “saldo”—, buscan a sus clientes en las esquinas de las calles, se ven obligadas a buscar el amor —Cenicienta— o el sexo —prostitutas— por la noche y son maltratadas —Cenicienta, por madrastra y hermanastras; las prostitutas, por la sociedad en su conjunto—. No por casualidad, en la portada del disco, que tiene el mismo título que la canción, Sabina aparece fumando —uno de los malos hábitos de vida— y con alas negras, en referencia al mito del ángel caído que, con el antecedente de El Paraíso perdido (1667), de John Milton, se usa desde el Romanticismo como símbolo del poeta maldito.
Siguiendo esta misma tradición románica y decadentista, la amada es retratada en la canción de Sabina como una femme fatale, cuya actitud es la causa de los males del hombre, consumiéndolo como una vampiresa. En efecto, el tópico de la mujer fatal se remonta al poema “The Vampire” (1897), de Rudyard Kipling. *js11 Así, en “19 días y 500 noches”, cuando se va la mujer, el yo poético se lamenta de que “le dio por reír”, en clara alusión a su falta de sensibilidad por los sentimientos del hombre, y a este le deja “escarcha en el pelo”. En un sentido figurado, se indica con esto que la mujer ha afectado tan negativamente al hombre, que a este le salen canas, descritas como escarcha, por compartir el mismo color blanco y por la frialdad de la actitud de la mujer, de modo que hay también un efecto sinestésico, al evocar en una misma expresión los sentidos de la vista —color blanco— y el tacto —frío—. *js12 No son pocas las ocasiones en que Sabina ha hablado de la amada como mujer fatal, y, de hecho, tiene una canción con ese título: “Mujeres fatal”, en su disco Esta boca es mía (1994).
Según estudia de manera magistral Erika Bornay en su ya clásico libro de Las hijas de Lilith (1990), el arquetipo de la mujer fatal es en buena medida fruto del dominio patriarcal de la cultura, o sea, la mirada de los hombres. Estos se sienten atraídos y a la vez horrorizados ante un tipo de mujer fuerte, y los aspectos negativos del retrato resultan solo de este punto de vista, que es masculino, obviando la perspectiva de la mujer. En “19 días y 500 noches”, el yo poético se siente atraído por la mujer, como se ve en el hecho de que, al ser abandonado, expresa hiperbólicamente el tiempo que tardó en olvidarla: “diecinueve días / y quinientas noches”, juego de palabras que, en línea con los tópicos del poeta maldito, quiere expresar que la sensación de abandono se tiene realmente durante las horas nocturnas (“quinientas noches”), propias de la pasión, y escasamente durante el día (“diecinueve días”). Ahora bien, el yo poético está a la vez convencido de que la mujer se guía por el rencor: “sospecho que así / se vengaba a través del olvido / cupido de mí”. Además, parece acusarla de tener una actitud sexual provocadora, porque tiene “la falta muy corta”, como si fuera algo malo. Aunque reconoce que antes “el malo era yo”, lo hace meramente como una captatio benevolentiae, es decir, para ganarse el favor del público mediante una inculpación que en realidad es fingida, porque Sabina pone sobre ella toda la responsabilidad de la falta de éxito de la relación: “esta vez, / yo quería quererla querer / y ella no”. De hecho, en la canción Sabina no menciona nada que pueda culparle a él del fracaso amoroso. Para reforzar su punto de vista, la voz de la mujer es silenciada. Por eso, recientemente Trevis Birds ha dado voz a esta mujer en “19 días y 500 noches después”, con la misma melodía de la canción original, pero una letra nueva, compuesta por Benjamín Prado, en la que se propone una explicación completamente distinta: que la culpa del fracaso de la relación es de él, con una serie de argumentos que ponen en tela de juicio la mitificación del poeta maldito. Por ejemplo, en vez de irse ella dando un portazo, Trevis Birds explica que él “Bajó a por tabaco / y volvió a los tres meses. / Vino haciendo eses / y, hecho un perro flaco, / pidió que le abriese / con dos arrumacos…” (Birds y Prado, 2019). *js13
*js14 A pesar de abordar una relación de amor, con problemas propios de cualquier pareja actual, el comentario de “19 días y 500 noches” muestra que Sabina hunde sus raíces en la tradición literaria, a través de tópicos como el amor cortés, el poeta maldito y la femme fatale. Además de lo que aporta a la interpretación textual, esto sirve para argumentar que Sabina forma parte del sistema literario de lengua española, al igual que la canción de autor en su conjunto. Ciertamente, Sabina usa un lenguaje propio de las situaciones cotidianas que describe, pero le da un tratamiento lírico, como se ha visto especialmente en el uso de metáforas. En este sentido, cabe recordar que Sabina es buen amigo de Luis García Montero, quien puso prólogo a su poemario de Ciento volando de catorce en 2001. García Montero es uno de los representantes principales de la llamada poesía de la experiencia, cuyo rasgo principal es precisamente la combinación de lo cotidiano y lo lírico, o, como dijo en uno de los manifiestos fundacionales de este tipo de poesía: “la estilización de la vida o la cotidianización de la poesía” (García Montero, 1983: s. p.). *js15
Birds, Trevis, y Prado, Benjamín (2019). “19 días y 500 noches después”. En Tributo a Sabina. Ni tan joven ni tan viejo. Sony Music / Warner Music. Disponible en línea: https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=1me60rvBP3o [27/10/2021].
Bornay, Erika (1990). Las hijas de Lilith. Madrid: Cátedra.
García Lorca, Federico (2008). Obra completa II. Poesía, 2. Madrid: Akal.
García Montero, Luis (1983). “La otra sentimentalidad”. El País, 8 de enero. Disponible en línea: https://elpais.com/diario/1983/01/08/opinion/410828412_850215.html [27/10/2021].
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Laín Corona, Guillermo (2018). “Sabina ¿no? es poeta”. En Joaquín Sabina o fusilar al rey de los poetas, ed. Guillermo Laín Corona, 29-88. Madrid: Visor Libros.
Nappo, Daniel J. (2021). The Poetry and Music of Joaquín Sabina. An Angel with Black Wings. Lanham / Boulder / New York / London: Lexington Books.
Neira, Julio (2018). “Los sonetos de Joaquín Sabina”. En Joaquín Sabina o fusilar al rey de los poetas, ed. Guillermo Laín Corona, 251-281. Madrid: Visor Libros.
Rodado Ruiz, Ana M. (2000). “Tristura conmigo va”: fundamentos del amor cortés. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Catilla-La Mancha.
Sabina, Joaquín (1999). 19 días y 500 noches. Ariola / BMG.
____ (2002). Con buena letra. Madrid: Temas de Hoy.
Torres Blanco, Roberto (2005). “‘Canción protesta’: definición de un nuevo concepto historiográfico”. Cuadernos de Historia Contemporánea 27, 223-246. Disponible en línea: https://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/CHCO0505110223A [27/10/2021].
Zamora Pérez, Elisa Constanza (2000). Juglares del siglo XX. La canción amorosa pop, rock y de cantautor: temas y tópicos literarios desde la dialogía en la década 1980-1990. Sevilla: Universidad de Sevilla.