Aunque no existe una forma única de empezar el comentario, resulta eficaz comenzar contextualizando la época en la que se enmarca el texto. Esto no supone que se tenga que explicar una por una todas las características de la época, el autor y la obra —en este caso concreto, el Renacimiento, Fray Luis de León y su poesía—, porque eso rebasaría los límites de cualquier comentario como ejercicio de clase más habitual. Las primeras líneas de un comentario de un texto literario tienen que funcionar como si se tratara de un marco de fotos, el cual sujeta y da soporte a lo que va dentro, que es la foto —en el comentario literario, sería el texto—.