Una buena práctica de comentario interpretativo es comparar el texto y su autor con otros textos y autores semejantes, como se ha hecho aquí contrastando A mi madre, de Rosalía de Castro, con Friedrich, Poe y Bécquer. De este modo, se logra un análisis más profundo del texto: no solo se explica lo que dice, sino que se muestra que lo que dice tiene una coherencia con su época y estética. Además, es una manera de probar que se conoce la teoría, sin hablar de la teoría per se.