Si no se conoce el nombre técnico de la figura retórica que aparece en el texto —en este caso, una lítotes—, se puede optar por explicar el fenómeno literario que se produce —en este caso, una atenuación o una negación del concepto primario, ya que el aire nunca puede ser sereno y la luz siempre se usa—. Como consejo: siempre es mejor no decir algo, que decir algo equivocado, porque si te equivocas de tecnicismo te penalizan más que si simplemente lo explicas sin el tecnicismo.