Cuidado con los argumentos no bien fundamentados o
dislocados. A la luz de este análisis de lo masculino, se
podría hablar de machismo, cultura machista o visión
heteropatriarcal. Sin embargo, aplicar este tipo de juicios y
términos, en buena medida fruto de la mentalidad actual y,
en todo caso, ajenos al contexto en que se escribió y recibió
la novela en 1967, resulta arriesgado, y puede poner en
jaque la solidez de la argumentación. No es que no se
pueda hacer; de hecho, hay estudios recientes que analizan
a García Márquez desde esta perspectiva de género. Sin
embargo, para hacerlo, es preciso un análisis sólido y más
extenso de lo que es posible en ciertas situaciones, como un
examen, con tiempo y espacio limitados. Si se decide entrar
en este tipo de consideraciones, y no se tiene mucho tiempo
y espacio, es mejor hacerlo sin pillarse los dedos. Aquí, en
efecto, se critica este tema como machista (una
masculinidad fuerte, etc.), pero sin usar la terminología
actual que podría ser considerada anacrónica en 1967.