Esta afirmación se entiende mejor con una glosa sobre las posiciones de la voz acotadora en Divinas palabras, que son las siguientes:

a) En la primera de estas formas discursivas, el acotador es descriptivo, no hace apreciaciones personales y plantea una focalización externa (extradiegética), cercana a la objetividad.

b) En segundo lugar, es muy común la aparición del narrador-personaje, que duda o finge desconocer la procedencia o la identidad
de algún personaje: «El nombre del farandul es otro enigma, pero la mujer le dice Lucero» (1, 1).

c) Por último, no falta el narrador omnisciente (heredado de textos noventayochistas y/o naturalistas) que asegura saber qué sienten sus personajes.

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