La explicación de la estructura si A, entonces B puede llevar a los estudiantes a la alarma, del tipo: “¡¿Cómo voy a saber yo este tipo de cosas?!”, especialmente si no es un examen de una asignatura de oratoria clásica, sino de historia de la literatura española. Ante esto, cabe considerar dos cosas. Por un lado, los modelos de comentario de texto no solo sirven de modelo de técnicas de análisis, sino también como aprendizaje de contenidos. Por otro lado, la explicación de la estructura si A, entonces B es “inventada”. Quiere decirse: esto no está sacado de la teoría retórica u oratoria de nadie, ni de Cicerón, ni de Quintiliano. Se trata de una interpretación que se ha hecho solo mediante la lectura del texto. Esto es perfectamente legítimo. La única limitación a esta “inventiva” es que hay que fundamentar bien (o sea, lo que se dice tiene sentido con lo que quiere decir el texto, y se muestra con ejemplos del texto) y hay que argumentar bien (explicar de manera clara para que se entienda el argumento “inventado”).