Siempre es conveniente terminar con una conclusión. Sin embargo, en un comentario interpretativo, esta conclusión no puede ser una opinión personal: si me gusta, no me gusta o me deja de gustar. Si se quiere usar la conclusión para hacer una valoración, tiene que ser académica, que responda a preguntas del tipo: ¿es, desde un punto de vista académico, un buen texto y lo es dentro de su estética? Para ello, se deben usar argumentos técnicos. Además, la conclusión ha de servir de cierre, resumiendo lo expuesto a lo largo del comentario. Así, se puede usar el resumen de lo analizado para decidir, por ejemplo, si el texto es propio de su estética y época, que es precisamente lo que se pide en la pregunta.