No se debe terminar un comentario de
forma abrupta. Conviene terminar un
comentario con una conclusión que resuma
los aspectos más importantes de nuestro
análisis. No es el momento de introducir
ideas nuevas, pero no es simplemente un
resumen. Se debe orientar este final hacia
unas conclusiones, es decir, pensar qué es lo
principal de todo este análisis que hemos
llevado a cabo y por qué. En este caso
destacaremos la modalidad como rasgo
narratológico más característico de este
fragmento.