Después de examinar en detalle el texto, cabe afirmar que, como se avanzó al comienzo, en él no aparece la concepción luminosa del amor que la crítica ha atribuido a la segunda serie de las Rimas, en la cual, según la ordenación consagrada por la edición de 1871, se inscribe. Aquí se introducen dos referencias que definieron durante siglos el tratamiento poético de dos motivos centrales de la rima XIV, la mirada y la luz, para subrayar las líneas maestras del análisis y la interpretación realizados.