Adviértase que no se dice que el lenguaje es sencillo, sino que se destaca la relación de la aspiración de sencillez ilustrada con la Poética de Luzán. Esto es así porque mostrar que el lenguaje es en sí sencillo es algo, paradójicamente, difícil; para hacerlo, se requieren de unos conocimientos de historia de la lengua avanzados (saber, por ejemplo, qué vocabulario era vulgar o culto en el siglo XVIII). Por eso, en un comentario interpretativo, para el que no es necesario hacer un análisis lingüístico detallado, es mejor no entrar en este problema: no hablar de la sencillez ni del lenguaje en sí, sino de si el texto está construido para que sea o no claro, de acuerdo con su estética. Independientemente de que a nosotros hoy (pasado el tiempo) pueda no resultarnos un lenguaje fácil, hay figuras retóricas que buscan que el mensaje llegue con claridad (por así decir, machaconamente), como las estructuras de repetición. Es este tipo de cosas las que hay que analizar, no si el vocabulario usado es sencillo o coloquial.