La geminación, también denominada epizeuxis, es una figura retórica de repetición que consiste en la duplicación o reiteración por contacto inmediato de una palabra o varias. Estas palabras repetidas pueden aparecer al principio, en medio o al final de una frase o de un verso, y su efecto es claramente intensificador. La utilizamos cuando decimos, por ejemplo, que algo está bueno, bueno. Hay geminación en el Salmo 22, que comienza con el conocido “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Es un recurso muy utilizado en poesía, y muy eficaz al comienzo de textos o enunciados. Con una geminación comienzan muchos romances, como el de “Abenámar, Abenámar, / moro de la morería”, o el “Romance del Duero”, de Gerardo Diego:
Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.