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ANTONOMASIA

Por Rosa M.ª Aradra Sánchez

La antonomasia es un tropo que consiste en sustituir un nombre propio por uno común —o viceversa— tomando como referencia una cualidad o un rasgo que lo identifique claramente. Decir “el Orador”, en vez de Cicerón, o “el padre del Psicoanálisis”, en vez de Freud, serían casos de antonomasia. Otras veces se utiliza el nombre de un personaje conocido para aludir a alguien con ese mismo rasgo. Decimos de una persona que protege a los artistas que es “un mecenas”, o que es “un don Juan” por su talante seductor. Utilizar el lugar de nacimiento en vez del nombre de la persona es también una antonomasia. Así ocurre al decir “el Estagirita” o “el Arpinate” para aludir a Aristóteles y a Cicerón, respectivamente, por haber nacido en Estagira y en Arpino. Algunos autores han explicado la antonomasia como una variedad de la sinécdoque. Al subrayar determinados rasgos del individuo, refuerza estereotipos, incide sobre sus rasgos más destacados y contribuye a la variedad en el discurso.