La narración, que se refiere al acto mismo de contar una historia, suele organizar el relato en diferentes partes. La división tradicional, que se remonta a Aristóteles, habla de planteamiento, nudo y desenlace. Se suele considerar que la narración natural es la que estructura el relato atendiendo a este orden. En 1972, el norteamericano William Labov propuso un modelo sociolingüístico más sofisticado de cinco partes. El prólogo encapsula el propósito del relato y responde a la pregunta ¿de qué trata? La orientación identifica el ¿quién?, ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿dónde? La acción envolvente se refiere a los hechos mismos de la historia narrada y su desarrollo. La valoración constituye el conjunto de comentarios del narrador que responden a la pregunta de ¿por qué es interesante? el relato, dándole al lector claves interpretativas. Y el epílogo o coda sirve para cerrar el relato, con, por ejemplo, unas conclusiones o una moraleja.