Alfabetico
Por: Clara I. Martínez Cantón
Por: Rosa M.ª Aradra Sánchez
Por: Rosa M.ª Aradra Sánchez
Por: Carmen María López López
Por: Rosa M.ª Aradra Sánchez
Por: Rosa M.ª Aradra Sánchez
Por: Rosa M.ª Aradra Sánchez
Por: Raquel García-Pascual
Por: Carmen María López López
Por: Raquel García-Pascual

PLEONASMO

Por Rosa M.ª Aradra Sánchez

El pleonasmo es una figura de adición que consiste en utilizar palabras superfluas que resultan innecesarias o redundantes: ver con los ojos, oír con los oídos o hablar con la boca son ejemplos de pleonasmo. También lo son vivir la vida, soñar un sueño, subir arriba o bajar abajo. En el habla corriente no es raro su uso, como en protagonista principal, persona humana, y otros muchos. Es lo que coloquialmente conocemos como perogrulladas, como en Se pintan paredes a domicilio. Es un procedimiento muy rentabilizado en chistes y en escritos cómicos. Sin embargo, y aunque gramaticalmente los clásicos ya lo rechazaban como solecismo o error lingüístico, su empleo literario no resulta superfluo, como cuando escribe Pedro Salinas: “Hoy estoy besando un beso”. El pleonasmo enfatiza lo referenciado y hace que nuestra imaginación se detenga en ello.