“Catorce versos dicen que es soneto”, decía Lope de Vega. Estos catorce versos son normalmente endecasílabos, distribuidos en dos cuartetos seguidos de dos tercetos. La rima es consonante. ABBA ABBA, para los cuartetos; y los tercetos pueden tener dos o tres rimas: CDC DCD (encadenadas) o CDE CDE. Es una forma cerrada y, como tal, el soneto suele presentar siempre el desarrollo completo de un tema. Este tema se plantea en los dos cuartetos y se resuelve en los dos tercetos finales. Es una forma que ha tenido tanto éxito que pronto comienza a utilizarse con múltiples variaciones, en las que se transgreden prácticamente todos sus elementos definitorios. Así, encontramos sonetos en verso blanco, no rimado; sonetos que añaden algún verso más como glosa (con estrambote); sonetos que cambian el esquema de rima; sonetos en heptasílabos, en alejandrinos, etc. Muy conocido es el llamado soneto shakesperiano, que mantiene los catorce versos del poema, pero divido en tres serventesios (ABAB CDCD EFEF) y un pareado final (GG). Tanto se puede condensar en 14 versos, que decía el poeta francés Nicolas Boileau: “Un soneto perfecto vale por un largo poema”.