Diástole significa en griego “dilatación” o “alargamiento”. Es una licencia poética que consiste en retrasar el acento de una palabra a una sílaba posterior. ¿Por qué lo hace el poeta? Casi siempre por una necesidad imperiosa de la rima o para mantener el paso del ritmo, aunque puede ser con intención humorística.
Un ejemplo magistral lo firma Miguel de Cervantes. En uno de sus versos, para que la rima encaje con la palabra “rico”, convierte “magnífico” en «magnifíco»:
y quedar del licor süave y rico
el pancho lleno, y ser de allí adelante
poeta ilustre, o al menos magnifico.
El inolvidable Javier Krahe nos dejó un ejemplo insuperable de cómo jugar con esto para burlarse de las reglas. En una de sus letras rimaba también con “Tibét”:
«Donde el Nepal se acentúa y donde el Tíbet también, / o sea, que está a caballo entre el Népal y el Tibét».