En el discurso directo, el narrador cuenta un suceso mediante las palabras o pensamientos exactos de uno o varios personajes implicados, en forma de conversaciones, diálogos, monólogos o, incluso, la verbalización de sus pensamientos interiores. En la literatura de habla española, para los diálogos y conversaciones es preceptivo usar guiones. En teoría narrativa, se habla de estilo directo porque recalca el modo en que se cuenta una historia, afectando, por tanto, a la dimensión estética del texto. Para ello, es importante, además, el tratamiento de los verbos introductorios o dicendi, buscando, por ejemplo, sinónimos del verbo decir, para evitar su repetición e incorporar matices en una conversación. Así, en La Tribuna, de la novelista española Emilia Pardo Bazán, el narrador transcribe esta conversación:
—Ya sé quién es —chilló la Comadreja—. Es el Sobrado.
—¿Quién te lo dijo, mujer? —exclamó Amparo, maravillada.
—Todo se sabe —afirmó magistralmente Ana.