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EXORDIO

Por Rosa M.ª Aradra Sánchez

El exordio (o proemio) es la parte inicial de un discurso. Para persuadir al auditorio es fundamental que el orador ejecute muy bien el comienzo de su intervención. Un buen exordio hará al público atento, dócil y benevolente; esto es, atraerá la atención sobre el orador, la mantendrá mientras habla y ganará la simpatía de los oyentes. Es lo que se conoce como captatio benevolentiae. Los antiguos retóricos vieron cómo estos tres objetivos básicos del exordio se podían conseguir por medios muy diversos, según las circunstancias, la predisposición del público, el género o naturaleza de la intervención, etc. Un orador puede anticipar en su exordio los temas que va a tratar o prometer grandes asuntos, nuevos e inusitados, por ejemplo. Pero también un escritor. ¿Quién es capaz de resistirse ante un buen principio?

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