La memoria y la acción (o pronunciación) son las dos operaciones retóricas que afectan a la puesta en escena del discurso oratorio. La memoria es la que proporciona las estrategias para recordarlo con eficacia a la hora de dirigirse a un auditorio sin titubeos ni lapsus. Los teóricos latinos Cicerón y Quintiliano han sido los que nos han transmitido más datos sobre el arte de la memoria; pero es una obra anónima del s. I. a. C., la Retórica a Herenio, la que habla de la memoria más extensamente. En ella nos ofrece pautas para entrenar nuestra memoria natural a través de los lugares o loci y las imágenes. Se asocia así lo que queremos recordar a imágenes situadas en determinados lugares y siguiendo un orden en el recorrido. Serán los primeros trucos mnemotécnicos de la historia.