La metáfora es un recurso lingüístico que consiste en la sustitución de un término por otro en virtud de una relación de semejanza. Hablar, por ejemplo, de la nieve de su cabeza en vez de su pelo canoso implica la sustitución de canas por nieve, debido a la semejanza en el color blanco. Decir “nuestras vidas son los ríos”, como hace Manrique, o “El péndulo del reloj acuna las horas”, que escribe Gómez de la Serna, son también metáforas. Las hay de múltiples tipos. Es uno de los tropos más importantes, aunque no es exclusivo de la poesía. Los retóricos griegos ya estudiaron la metáfora: Aristóteles habló de ella en su Poética. Y los clásicos (Du Marsais, entre ellos) nos recordaron aquello de que en un solo día de mercado se podían registrar más metáforas que en muchos días de reuniones académicas. Da para pensar.