En teoría narrativa, se suele distinguir entre autor, narrador y narratario. El autor es la persona real que inventa o recopila los hechos de la historia. El narrador es la voz que cuenta la historia, pudiendo coincidir (o no) con el autor real. En una autobiografía, lógicamente, autor y narrador coinciden. Sin embargo, en la novela de Lázaro de Tormes, aunque tiene formato autobiográfico, el autor es la persona anónima que inventa la historia, mientras que el narrador es un personaje ficticio que la cuenta en primera persona. En este caso, además, el narrador se presenta como un autor ficticio, porque Lázaro supuestamente ha vivido los hechos que narra. En paralelo al narrador, el narratario es quien recibe la historia contada, y también puede ser real o ficticio. En El Lazarillo, hay un narratario ficticio, que es el personaje al que Lázaro le envía la carta en la que cuenta su vida. Sin embargo, los narratarios reales somos nosotros: los lectores del libro Lázaro de Tormes.