Es el concepto clave de la distinción entre poesía y prosa. Estéticamente se trata de un conjunto de elementos que al repetirse regularmente constituye la base de una organización rítmica. Todos los componentes lingüísticos de un poema se implican estéticamente en una manifestación concreta que produce un efecto estético envolvente. Los elementos lingüísticos objetivos de este efecto son esencialmente el acento, la pausa, el número de sílabas métricas y la rima. El ritmo implica, en sentido amplio, todo el movimiento de la materia verbal en su lectura, a través de elementos fónicos, sintácticos y semánticos. Su función esencial en la poesía es su papel de desautomatizador de la lengua común y contiene la esencia de la peculiaridad del lenguaje poético frente a otra clase de textos.