Un romance es un poema en el que encontramos un número de versos indefinido (pueden ser más o menos), normalmente octosílabos, y que lleva siempre la misma rima asonante en los versos pares. Los versos impares (1-3-5, etc.) quedan sueltos, no riman. Esta sencilla forma de composición empieza a utilizarse, según los expertos, hacia el siglo XIV. Nacen siendo narrativos, puesto que surgen como fragmentos de cantares de gesta que se quedan en la mente colectiva y se transmiten oralmente. Sin embargo, esta forma métrica tiene tanto éxito que pronto comienza a utilizarse no solo como forma narrativa, sino también en composiciones líricas y en teatro. Además, los escritores han experimentado con la métrica y la rima del romance; y existen romances alejandrinos, endecasílabos, romancillos de heptasílabos, romances con rima consonante y muchas más variedades. Su importancia en la poesía española es tanta que Antonio Machado llegó a decir: “Si la poesía es, como yo creo, palabra en el tiempo, su metro más adecuado es el romance, que canta y cuenta”.
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