Por medio de la sinestesia, del griego συν (‘junto’) y αἴσθησις (‘sensación’), atribuimos a un sentido las cualidades de otro. Lo utilizamos en el lenguaje cotidiano cuando hablamos, por ejemplo, de un color chillón, y conectamos así el sentido de la vista y el del oído. Se trata de un tropo cercano a la metáfora. Aunque la transposición sensorial se utiliza desde la antigüedad, su teoría podemos decir que arranca del siglo XIX con el soneto de Baudelaire “Correspondencias”, considerado el manifiesto de la teoría de la sensación y de las correspondencias entre los distintos sentidos: vista, oído, olfato, tacto y gusto. Es allí donde dice Baudelaire que:
[…] Los perfumes, los colores y los sonidos se responden.
Hay perfumes frescos como carnes de niños,
suaves cual los oboes, verdes como las praderas,
y otros, corrompidos, ricos y triunfantes […]