La ruptura de una palabra en un verso o discurso literario se denominac on un término griego, tmesis, significa “corte”, y ocurre cuando rompemos una palabra para provocar algún tipo de sacudimiento estilístico.
Puede romperse una palabra para intercalar otra en medio. Ya lo hacía Ennio en la Roma clásica, lo vemos en nuestro Cantar de Mio Cid y más notablemente en Quevedo,” La jeri aprenderá gonza siguiente” (jerigonza).
Pero sucede mucho más frecuentemente cuando cortamos una palabra a final de verso y la proseguimos en el verso siguiente. El ejemplo clásico es el de Fray Luis de León y sus famosos versos «y mientras miserable- / mente se están los otros abrasando».
La tmesis sirve para evitar rimas triviales, generar efectos cómicos o, simplemente, para obligarnos a mirar las palabras como si fuera la primera vez. Veamos este ejemplo del cantautor Javier Krahe:
Todos los días Esaú,
vendes tu primogenitu-
ra por un plato de lentejas.
Luego, te quejas.
Entonces gritas: ¡al ladrón,
Jacob me roba el horizon-
te y el valor y el desafío,
cuanto era mío!