En retórica se conoce como tropo el cambio de sentido que resulta de la sustitución de una palabra por otra diferente o figurada. Los tropos se basan en la transposición de significados entre dos expresiones. De hecho, la etimología nos enseña que tropo significa ‘dirección’, ‘vuelta’, de donde procede la idea de desviación o cambio del significado original de un término que se sustituye por otro. Hablar, por ejemplo, de los lunares de una propuesta, conlleva un empleo no habitual de la palabra lunares, para aludir con ella a las manchas, limitaciones o debilidades de un determinado trabajo. El número de tropos varía según los autores. Son tropos la metáfora, la metonimia, la sinécdoque o la antonomasia, entre otros. Si el uso de un tropo se repite mucho, se automatiza y pierde su capacidad de sorpresa, pero siempre enriquece la capacidad sugeridora del lenguaje.